17 d’agost 2008

Invisiblemente cierto

"Si alguna vez la vida te maltrata ,
acuérdate de mí,

que no puede cansarse de esperar

aquel que no se cansa de mirarte."




Se acostumbraron las mentiras a mi piel, al olor de mi inocencia, al calor de mis palabras…se acostumbraron las mentiras a olvidar que quién no teme a la verdad no teme a las mentiras.
Me acostumbré al desastre de creerlas, al tormento del engaño y a ese dolor que cala hasta el tuétano y te carcome los huesos, los muslos, los sueños… Me acostumbré a creer que me tocaba perder, a creer que podía olvidar, a olvidar que debía creer en la única verdad invisiblemente cierta: que debía creer en mí.